La cara cansada,
los ojos enrojecidos.
Mira al infinito ausente
no sabe que hacer
con el cansancio, con tanta
tristeza.
Sus ojos se humedecen
no quiere sentir rencor
sabe que el peso del llanto
la arrastrará al abismo.
Es una mujer herida
que no sabe como disipar
la angustia.
La borró de su mundo
con una indiferencia
que la desgarró
Ella soportó el dolor
pues tenía un corazón
lleno de demasiados recuerdos.
Y ahora que él le susurra
abrázame, no te dejaré ir,
esconde su miedo,
lo mira directo a los ojos,
no titubea,
no se deja acorralar,
recuerda décadas de soledad
y resignación
y el nudo se deshace
de golpe.,
y le dice, no,
el mundo es mejor sin ti
y no , no me abrazaras
y sí si me dejaras ir,
no volverás a herirme.
Ahora estoy cerca de la luz
y tengo ganas de vivir.

