poemas de soledad

En este rincón encontrarás poemas sobre la soledad y que quizá te ayuden a abrazar la tuya.

Poemas de abandono y soledad en los que se reflejan sentimientos como el desamparo, la melancolía y la nostalgia. Poemas a la soledad del corazón para hacerle compañía. Poemas sobre la tristeza y soledad, pues la tristeza es amiga de la soledad y casi siempre van de la mano. Poemas de dolor y soledad que al leerlos te harán sentir consuelo.

Todos ellos incluidos en esta poesía de soledad para que con estos poemas para la soledad puedas llegar a entenderla y evitar su daño si no es elegida. Si mis poemas muy tristes de soledad te han hecho sentir, también lo hará mi poesía de tristeza y soledad.

Todas mis poesías de soledad


Sin ti

Donde voy si me haces falta,

llevas todo lo que soy,

sin destino que seguir.

voy contigo, pero no sé dónde voy.

Donde voy si la soledad me arrastra

sí ando buscando tu mirada

en unos ojos que me miran

pero no me ven.

Donde voy si miro al cielo

y pienso que tu vendrás

para calmar el ansia de mi soledad-

Donde voy si al final de todo

solo fuiste más que eso: todo

Donde voy si quererte es esperar,

es romperse.

y romperse es volverse a amar.

Y yo no sé cómo se hace

para dejar de quererte

tampoco quiero saber.

Comenta y Comparte

Entre la sombra y la luz, la soledad

La soledad

 es sonora,

tiene los sonidos del llanto,

de las lágrimas derramadas.

La soledad

habla de ti todo el tiempo,

no se calla ni un momento.

Hablan los recuerdos

atormentando el alma.

Cuando crees que todo ha pasado,

te das cuenta de que nada

ha terminado,

que lo peor acaba de empezar,

porque aún siendo

un abandono presentido,

todo comenzó con tu marcha.

La soledad

se instala, se acomoda,

entre la sombra y la luz,

llega para quedarse,

ahogando el presente,

condicionando el futuro.

Lo inunda todo

y todo se viene abajo,

tan solo queda esperar,

años de silencio

para que llegue un nuevo

comienzo,

empezar de nuevo otra vez

Comenta y Comparte

Soledad

Ya no estás aquí ,

soledad, te has ido.

Ya no te noto,

estás ausente.

La lluvia ya no es triste

y el viento suspira

con aire de primavera.

Ya no me vistes de gris,

soledad,

no me envuelve tu amargura,

ni respiro tu caótica melancolía .

Ya no andas a mi lado,

no tiras de mi,

para arrastrarme al abismo.

Ya no me tocas, soledad,

ni tan siquiera,

me rozas.

Ya no puedes esconderte

para pillarme desprevenida

e invadir mi alma

de tristeza.

Soledad,

ya no eres el abrazo

donde quiero estar.

He encontrado mi estrella perdida

y ha llenado de luz,

mis días más oscuros.

Comenta y Comparte

El abrazo de la soledad

Se abrió a la soledad

y la soledad le gustó.

Lo hacía cuándo

la realidad le aburría

para que los ojos

no se le llenaran

de lágrimas.

Entre el corazón y la razón

sus pensamientos

quedaban suspendidos

en otras realidades

así, intentaba despegar

de su alma

ese dolor enquistado

que era como una fotografía

que dura toda la vida.

Pensaba en una vida nueva

que quería nacer,

una nueva vida sin heridas

sin amarres,

una vida ligera,

sin pesos, sin lastres,

una vida vacía.

Se alejó de todo

y de todos

para dejar de sufrir,

a un lugar lejano

donde intentar

sufrir un poco menos.

En las noches sin sueño

le sobrevenía el vacío.

Melancolía y desesperación,

pues nunca sabría lo que

las palabras herían .

Pero su paz

era superior a todo

y su tranquilidad

le daba seguridad.

Abandonó sus recuerdos,

aprendió a comprender,

halló la paz

en el silencio.

Se deshizo de la ira

abandonó los reproches

se olvidó

de las preguntas sin respuestas,

del inmenso dolor

que le causó

el abandono.

Aprendió a vivir

sin penas propias

ni ajenas.

Le bastaban

sus certezas,

y con ellas se quedó.

Comenta y Comparte

Poemas relacionados que pueden interesarte